La mirada detrás de la cámara
Me enamoré de la fotografía gracias a la cámara de mi madre, una Olympus OM10. De pequeño jugaba con ella imaginando que era un detective. Me escondía y hacía fotos sin que nadie me viera. Tal vez ahí nació mi pasión por inmortalizar momentos inesperados y por observar sin intervenir.
Con los años, esa curiosidad se transformó en una forma de mirar el mundo. La cámara se convirtió en mi pasaporte. Viajar y fotografiar se volvieron inseparables y me llevaron a recorrer y capturar las calles de Ginebra, Barcelona, Londres, París, Berlín, Nueva York, Los Ángeles y Tokio.
En cada ciudad busco lo mismo: el movimiento, la luz y la energía que habita en lo cotidiano. Me atraen los gestos anónimos, las sombras que se cruzan por azar y las historias que solo existen durante un instante.
Mi trabajo se centra en la fotografía callejera con un enfoque minimalista y documental. Busco capturar la vida tal como ocurre, sin artificios, dejando que la luz y el movimiento definan cada imagen.

